La noche es el mejor momento para cuidarte: no hay prisas, la piel no está expuesta al sol ni al maquillaje y puedes dedicarte unos minutos solo a ti. Esta rutina de 5 pasos es sencilla de mantener cada día.
1. Desmaquilla y limpia
Retira el maquillaje y la suciedad del día con un limpiador suave adaptado a tu tipo de piel. Si llevas maquillaje resistente, una doble limpieza (primero oleosa y luego acuosa) ayuda.
2. Tónico o bruma
Un tónico sin alcohol ayuda a dejar la piel preparada para los siguientes productos.
3. Tratamiento
Es el momento de tu sérum: hidratante, antioxidante o el que te haya recomendado tu dermatóloga. Menos es más: no hace falta usar muchos a la vez.
4. Contorno de ojos e hidratante
Aplica el contorno con toquecitos suaves y termina con tu crema de noche para sellar la hidratación.
5. Tu momento de calma
Baja las luces, deja el móvil y regálate unos minutos. Si usas un vendaje facial V-line, este es el momento de colocarlo: sujeta el mentón con una compresión suave mientras lees o descansas.
La clave: constancia
Una rutina sencilla que haces cada noche funciona mejor que una complicada que abandonas. Empieza con lo básico y ve añadiendo pasos si te apetece.